La Sala

El Club Clavicémbalo Es un local fundado en el año 1986 que se encuentra desde el 31 de agosto de 1995 en la C/ Paxariños, nº 23, y tiene unas características propias o que lo diferencian de otros locales que existen en nuestro destruido planeta (aún quedan sitios hermosos…).

En este club se apuesta por la música en directo y por otras actividades culturales.

Su apuesta siempre ha sido la calidad; sólo ésta nos puede otorgar el apoyo de un público que si confía en que la calidad su «principio», se mostrará en buena disposición para aceptar las «novedades» que se propondrán cada mes.

A lo largo de 35 años, ha visto crecer desde aquellas primeras veces en que subieron, nerviosos, a su escenario a muchos músicos; compositores, cantautores, intérpretes, que hoy en día son realmente grandes. No nos olvidamos de los actores, humoristas, cuentacuentos y “demás poetas”. Tampoco a los diversos artistas que expusieron sus obras pictóricas y escultóricas a la opinión de los que lo visitaron.

La programación, desde la misma apertura del local, fue pensada para promover la música en directo, y el Clavicémbalo colabora actualmente con escuelas privadas de música dando la oportunidad a los alumnos de presentarse ante el público.

Hace años que la oferta musical no se limita al jazz en los conciertos y otros estilos como el funky, blues, flamenco o el rock gozan de igual acogida en el escenario del Club. No en vano, el Clavicémbalo es socio e impulsor de la «Asociación Gallega de Salas de Música en Vivo».

Clavicémbalo, Clavicémbalo… Espejito cultural fiel a su historia que ha reflejado, noche tras noche, el prodigio de la música en vivo: jazz, blues, funky, bossa, tango, etc. En el interior, la sala sin nuevos diseños, que lo clásico no expira.

Y ahora, cerca de cumplir los 36 añitos, el “Clavi” no va a perder su identidad. Aquella hecha de sonidos, de iluminación y sombras, combinados, besos y abrazos, hecha de comuniones diversas, aquella que lo convierte en abrigo de almas sedientas o inquietas. Copas, amistades, músicos, redobles, acordes…

Después de 35 años vividos el “Clavi” prosigue su andadura nocturna estrellada de presencias: Lucrecia, Marc Miralta, Llibert Fortuny, Chano Domínguez, Jerry González, Jorge Pardo, Javier Krahe, Abe Rábade, Paco Charlín, Javier Ruibal, Albert Pla, Leo Maslíah, Carmen París, Berrogüeto, Carlos Blanco,Violadores del Verso…¿Y mañana quién? Puede que mañana sea un artista extranjero: Gary Bartz, Rez Abassi, Christian Howes, Graham Foster, Ernie Hawkins, Gary Smullyan… Da lo mismo: comienza la actuación, aparece “eso” que viaja entre músicos y entre el público, “eso” que transmite fuerza, eleva y harmoniza y “eso” también se transmite a aquellos neófitos que pisan su escenario por primera vez.

Noches y noches de cafés, whisky, ron, estrellas, ginebra, vodkas, mojitos, irlandeses, Cointreau, Tía María y Magno, mucho Magno…

Desde su inauguración hasta ahora, tuvieron lugar en este rinconcito de arte más de 4.750 actividades… Y la próxima, mañana… El “Clavi” cumplió en el año 2021 su XXXV Aniversario gracias a todos vosotros, que de una u otra manera habéis contribuído a sumar esta fecha en su “currículum” particular.

 

 

Aquí y Allá, por estas tierras, los fervorosos amantes del jazz se ven abocados a abrir ellos mismos los locales donde escuchar su música favorita. Hay otras posibilidades: esperar a que suceda algún festival que no durará más de una semana al año -y generalmente en Vitoria o San Sebastián- o bien oír grabaciones. La primera es escasa y la segunda no es plena. Porque los grandes aficionados quieren ver a sus músicos de cerca y verlos a menudo. Otras posibilidades, ser rico por tu casa e irte a vivir a Nueva York o a Nueva Orleáns, son muy recomendables.

Pero ¿y si no eres heredero y además te parece bien vivir -por poner un ejemplo- en Lugo? Así que, contra viento y marea, algunos emprendedores consiguen que existan sitios como el Clavicémbalo. En Lugo, precisamente. Fantástico.

Luego viene el tiempo con sus muchas manifestaciones y su cal y su arena. Y sabido es que los «grandes aficionados» son sólo un puñado y que un local debe permanecer abierto… Entonces debe abrirse a otros géneros. Y así, gente como yo, autor de canciones con poco swing, aparece por allí. Afortunadamente para mí.

Van ya unos veinte años desde que actué en el «Clavi» por primera vez. Todavía no estaba en la calle do Paxariños pero ya era igual al de ahora. Las mismas personas, el mismo calor. ¿Qué más quiere uno que se sube a un escenario? Pues… Volver.

Javier Krahe